La Constitución Política de la Ciudad de México señala en su artículo 1 numeral 2: “En la Ciudad, la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo, quien la ejerce por conducto de sus poderes públicos y las figuras de democracia directa y participativa…”. Por otra parte, en el artículo 25 apartado A, dispone que: “Las y los ciudadanos tienen el derecho y el deber de participar en la resolución de problemas y temas de interés general y en el mejoramiento de las normas que regulan las relaciones en la comunidad, a través de los mecanismos de democracia directa y participativa reconocidos por esta Constitución”.

En el capítulo II del Título Cuarto de la misma Constitución, denominado “De la ciudadanía y el ejercicio democrático” se establecen las figuras relativas a la democracia directa: Derecho de modificación de iniciativas legislativas, la iniciativa ciudadana, el referéndum, el plebiscito, la consulta ciudadana, la consulta popular y la revocación de mandato; y se señalan los objetivos y características de cada una de estas figuras, así como los elementos mínimos para su procedencia. En todos los casos se hace referencia a que la ley en la materia establecerá los procedimientos y las formas institucionales para su aplicación. El caso es que esa ley aún no existe.

En este contexto, el artículo 26 de la propia Constitución define a la democracia participativa como un ejercicio permanente de gestión, evaluación y control de la función pública por parte de la ciudadanía; y menciona como mecanismos para posibilitar el diálogo y la comunicación entre las autoridades y la ciudadanía para el diseño presupuestal y de los planes, programas y políticas públicas, la gestión de los servicios y la ejecución de los programas sociales; entre otros, los procedimientos de consulta ciudadana, colaboración ciudadana, rendición de cuentas, difusión pública, red de contralorías ciudadanas, audiencia pública, asamblea ciudadana, observatorios ciudadanos y presupuesto participativo. Pero nuevamente señala que estos procedimientos se organizarán en los términos que señale la ley; una ley que aún no se promulga.

Si el signo de la llamada Cuarta Transformación será la democracia participativa, como lo ha señalado el presidente electo, López Obrador, sería conveniente que las y los diputados de Morenaen el Congreso de la Ciudad de México atiendan las disposiciones constitucionales y en congruencia promulguen pronto la ley de democracia directa y participativa, ley de participación ciudadana o ley reglamentaria de la Cuarta Transformación, como le quieran llamar; pero que cumplan con el espíritu democrático de la Constitución.

@JOSEALFARO